Callarse, bajar la voz, arrodillarse ante uno mismo, ante los otros, ante las bestias, es enterrar la vida, darla sepultura como si se tratara de un pájaro muerto.
Callarse, hablar bajito, rendirse ante el delirio de lo cotidiano es entregar la victoria a los que no sueñan, a los que no aman, a los que visten de luto sus corazones.
Callarse, amordazar la palabra, cantar para adentro, a medias, de costado, es definitivamente, el más perverso de los fracasos.


1 comentario:
Soy puertorriqueña y tengo un blog que se llama igualito que el suyo.
Es una pena que no haya seguido escribiendo porque los poemas son hermosos.
Asumo que usted es un hombre, mexicano y poeta, o a la inversa..
Este poema-post es hermoso, tanto que quisiera permiso para publicarlo en mi blog.
Puede pasar por : http://desahogoboricua.blogspot.com
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