En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amarla libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciara los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.
(José Agustín Goytisolo)
jueves, 30 de agosto de 2007
viernes, 17 de agosto de 2007
Yo creo que estas palabras son ciertas. Diariamente sepultamos parte de nosotros mismos, algunos miedos, unos cuantos huesos mal acostumbrados, algún que otro sueño, algún que otro pensamiento. Diariamente nos desprendemos de inútiles conformismos, echamos tierra sobre ciertas miradas, más de un puñal, más de un asombro.
Diariamente, sin darnos cuenta, caen sudor, lágrimas, piedras enfermas.
Y casi todos los patíbulos y los verdugos y el olvido.
Esto nos ocurre diariamente y el oficio del poeta es desenterrar todos estos muertos, sacarlos a la luz, quitarles el musgo de las calaveras.
El oficio del poeta es arañar la tierra, apartar las larvas de las bocas, de los oídos, de las manos.
El oficio del poeta, el doloroso oficio del poeta, es volver una y otra vez a las tumbas sin sombras, sin flores, sin primaveras.
El oficio del poeta, es encontrar cadáveres incorruptos de cordilleras, de amores y de peleas.
Ese es su oficio, rodearse de niños sin nombre, de cal viva, de carne amoratada, de olor a cadáver.
Y mientras nosotros, ausentes, escondemos tanto y tanto desamparo, ellos, los poetas, esperan que caiga la noche pesada como mil noches y acuden silenciosos a arrancar los pedazos de desamparo que dejamos en fosas abiertas en cualquier parte.
domingo, 12 de agosto de 2007
ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
en su garganta dan vueltas.
Las otras niñas del barrio
juegan en la vereda;
las otras niñas del barrio
no quieren jugar con ella.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un silencio sin lágrimas,
lloraba la niña negra.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un féretro de pino
reposa la niña negra.
A la presencia de Dios
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.
Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y hermosas alas blancas
a sus espaldas sujeta.
Los dientes de mazmorra
brillan en la niña negra.
Dios llama a los ángeles
y dice: "Jugad con ella".
Luís Cané, Argentina: 1897-1957
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
en su garganta dan vueltas.
Las otras niñas del barrio
juegan en la vereda;
las otras niñas del barrio
no quieren jugar con ella.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un silencio sin lágrimas,
lloraba la niña negra.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un féretro de pino
reposa la niña negra.
A la presencia de Dios
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.
Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y hermosas alas blancas
a sus espaldas sujeta.
Los dientes de mazmorra
brillan en la niña negra.
Dios llama a los ángeles
y dice: "Jugad con ella".
Luís Cané, Argentina: 1897-1957
viernes, 10 de agosto de 2007

Uno debiera tener
siempre una ventana…
Una ventana ingenua
que pintara largos sueños.
Con una tiza de inocencia que cubriera
las sonrisas que se rompen de los gestos.
O tal vez…
Tener tan sólo una cortina (verde/alga)
que al abrirse en la colina
nos trajera,
lo que el nido nos esconde
entre la rama.
Yo tejería esa ventana, si pudiera…
O quizá, la usara
como adorno en la pestaña
para abrirla cada vez que algo me duela,
o cada noche si divago
en la nostalgia.
O en los brazos que traslucen
si recuerda,
que un amigo en la distancia
nunca falta.
Tal vez, así…
Me haría menos aire, menos ave,
y más humana,
en la imagen que bosqueja sin quererlo
mi delirio y mi cordura
por ser agua.
Pero habría de tener muy ancho el beso
y el abdomen con mil rostros de tristeza
O quizá, el pelo negro, el ojo tuerto…
U otras manos, de otros dedos, y más caras…
Para ser en los reflejos que adormezco,
lo que soy, más lo que adentro
...no me alcanza.
(Sidel Zeissig, Guatemala)
Bésale las piernas a la poesía
aunque diga que no que aquí nos pueden ver.
Bésale las palabras, hurga su lengua hasta
que abra los brazos y diga ¡Santo Dios!
o hasta que santodios abra los brazos de escándalo.
Bésale a la poesía a la loba
aunque diga que no que hay mucha gente que aquí
nos pueden ver. Bésale las piernas las palabras
hasta que no de más, hasta que pida más
hasta que cante.
Jorge Boccanera
jueves, 9 de agosto de 2007

bom-bom
Toma mi mano y déjame sentir tu presencia transparente, encontrándose nuestras miradas magnéticas para detenerse juntas un instante disparando rayos láser en línea recta. Murmuras algo al cielo rozándose tus pestañas de curvas peligrosas. ¿Qué te ocurre? Me das la espalda. Me pareces como sumido en un letargo abrupto, mágico. Puedes contarme tu secreto y yo prometo disimular una sonrisa, puedes tararear tu canción favorita mientras yo te sigo con el bom-bom. ¿Qué te ocurre?. Carcajada. El momento se acerca cariño. Bajemos la verde colina mientras pensamos en llegar a un punto en que una piedra fría, tosca y reluciente dé con nuestra cabeza, dispersando en el aire plagado de gases multicolores y galácticos un sonido sordo, chispeante. Lejos, un arbusto con rosas sin espinas. Mirada. Sonrisa. Esperemos en la vuelta que se aproxima mientras observamos el piso, ver por última vez el cielo plagado de arco iris brillantes dispersados uniformemente, convirtiendo el espacio exterior en una pasta de colores y luces y destellos luminosos. Toma mi mano, reza con migo. Para que se acabe de pronto la ladera de pasto puntiagudo y pinchante, para descender levitando por un precipicio de fauces desconocidas, como una especie de animal hambriento y casi extinto, con la necesitad de devorarnos lentamente para triturarnos después su estómago apestante y nauseabundo, convirtiéndonos en una masa blanquecina, espesa, de entrañas húmedas y jugosas.
Puedes gritar, estoy junto a ti.
(Tamara Jofré, Chile, 16 años)
miércoles, 8 de agosto de 2007

VOCES
Hay voces en mí que hablan más fuerte que otras, voces de solista
voces que se pasean por los andenes aguardando la llegada de trenes que se detuvieron a recoger pasajeros en estaciones que ya no existen;
voces rescatadas de hogueras y precipicios,
de prisiones y crepúsculos,
voces que hablan idiomas aprendidos en otras navegaciones, en otras infancias
voces que señalan objetos extraviados en los desagües del tiempo
A veces hablo con esas voces que no dicen nada importante,
voces de seres del invierno y del otoño.
A veces todas las voces hablan al mismo tiempo
pero siempre hay voces que hablan más fuerte y más claro que otras
Poderosas voces sin plumajes ni arreboles,
voces de ausencia,
voces desnudas de voces,
voces que se invocan unas a otras,
las voces de los que no pudieron o no quisieron entrar
voces que no descansan, que residen, que pueblan todas las demás voces,
voces de arlequines arrinconados, voces de niños gordos, voces maltratadas por espíritus corrientes
voces de mujeres abandonadas en laberintos sin entrada ni salida,
voces mancas, cojas, golpeadas, mudas, abandonadas, absurdas, descalzas, quemadas en el rostro,
voces mutiladas por la ciencia y la virtud,
las voces de galleta y pastel de los obesos mórbidos, su ternura hipercalórica
las voces de los que llevan el corazón al zurcidor chino una vez por semana,
las voces de los que no caben en ninguna parte porque son demasiado o muy poco,
voces que vienen desde estrellas enanas,
las voces de todos los que no dejan entrar a la fiesta,
las voces de los que juegan en Primera B,
las voces de mis vecinas, que se presentan como primas
pero que en el ascensor se miran y no se miran de un modo que no admite conjeturas;
la voz del Pato, al que se lo hicieron en patota
porque a los maricones les gusta que se lo metan;
la voz alucinada de Carlitos, gran maestro en el arte de conseguir cigarrillos sin dinero
(que en alguna sobremesa de clínica me contó sobre la gran fortuna que ha amasado con su cadena de supermercados en Transilvania);
la voz de mi compañero agonizando en una celda
porque el capitán quería corroborar que detrás de cada mirista había una señorita
Hay voces en mí que hablan más fuerte que otras, voces que un día cualquiera comienzan a mirarse a los ojos unas a otras
y ya no son solistas ni levantan polvo de andenes
y empiezan a esperar trenes repletos de otras voces diferentes pero iguales
que se detienen en estaciones inventadas durante el camino.
Son voces rescatadas de hogueras y precipicios, de cruces y naufragios,
de prisiones y crepúsculos,
voces que hablan idiomas aprendidos en otras navegaciones, en otras infancias
voces que tienen heridas en sus heridas,
voces que vienen a buscar los objetos que extraviaron en los desagües del tiempo
martes, 7 de agosto de 2007

LAS COSAS IMPORTANTES
Tener una buena maleta es importante.
Con mucho espacio, para caber entera,
Con buenas ruedas por si hay que moverse pronto,
Y compartimientos laterales,
Para guardar los finales que estuvieron a punto de quedarse.
Hay que tener ropa con bolsillos
Que siempre habrá tesoros en las calles
Y cargar con lupa y catalejo
Para mirar el cielo y las hormigas.
El sombrero igualmente es necesario
Para reconocer nuestra voz en los espejos
Y saludar a nuestra sombra con una caravana.
Por unidades hay que tener al menos
Un cepillo de dientes vigoroso,
Dos zapatos gemelos confortables,
Tres intentos para ver si es la vencida
Y un amigo que no sea imaginario.
No están de más un hilo y una aguja,
Para zurcirse corazón y calcetines.
Un lápiz blando de grafito es indispensable
Para garabatear los bordes del periódico,
Declarar amor en servilletas,
Y dejar tu nombre y la frase
“Yo estuve aquí”
Sobre la barra de los bares.
Pero de sabios es tener una moneda
Y el número telefónico de alguien
Que recuerde cuál es nuestro disco favorito,
Qué autores desvelan y deslumbran
Por si alguna vez necesitamos,
Desesperadamente,
Auxilio postal.
(Caracol Rojas, poeta chilena-mexicana)
lunes, 6 de agosto de 2007
BELLEZA CRUELDadme un espeso corazón de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
ese saber y oír y darme cuenta;
este mirar a diario de hito en hito
todo el revés atroz de la medalla.
Quiero reír al sol sin que me asombre
que este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.
Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.
Porque es lo cierto que me da vergüenza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el miedo al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.
Porque es lo cierto que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque es lo cierto que empecé cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.
Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan fácil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.
Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.
Angela Figuera Aymerich
sábado, 4 de agosto de 2007
Estimado José Saramago:
En días recientes, Colombia (infame por sus escuadrones de la muerte patrocinados por el gobierno y por las matanzas de campesinos) se ha convertido en el lugar favorito desde el que algunos de los más conocidos intelectuales del mundo occidental han dictado disertaciones morales... condenando a la Revolución Cubana (Susan Sontag) y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (don José Saramago).
Permítame empezar aclarando que yo no tengo ninguna objeción a la promoción de su último libro en cualquier parte del mundo, pero no si ésta se involucra apuntando méritos a un régimen que es responsable de miles de muertes y del desplazamiento de 2 millones de campesinos. Como hombre autoproclamado de izquierdas, usted ha leído bien y está versado en la política del mundo, particularmente en la de América Latina donde usted frecuentemente ha estado de visita, ha disertado, publicado y hablado con numerosos periodistas, intelectuales, notables políticos y otros fabricantes de opinion.
Cuando usted habla, interpreta y juzga a políticos, grupos políticos y países, lo hace con base en su selección de los hechos y en opiniones que coinciden con sus valores e intereses. Usted no habla desde la ignorancia, sino desde una perspectiva ideológica desde la que hace sus juicios.
Durante su visita a Colombia, descartó a dos grupos guerrilleros, las FARC y el ELN: ?En Colombia no hay guerrilla, son bandas armadas simplemente?. Usted vino a afirmar que ellos no son verdaderos comunistas porque se dedican a secuestrar y asesinar, violando los derechos humanos?. Admite generosamente que quizás al principio fueran (comunistas) pero no ahora?. Considera, entonces, que esta lucha de la guerrilla está sólo justificada cuando un país está ocupado por un invasor extranjero y el pueblo se debe organizar para resistir?.
Saramago, como usted bien sabe, hay muchas condiciones bajo las que el pueblo se levanta para derrocar a sus opresores: dictadores militares, regímenes civiles asesinos, terratenientes y sus escuadrones de la muerte, etcétera. Mi estimado José: usted recuerda ciertamente la resistencia armada contra Franco, el exitoso derrocamiento de la dictadura portuguesa en 1974, así como la resistencia de la guerrilla popular en Centroamérica a los tiránicos ?regímenes civiles ? en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. O piensa usted que las guerrillas de Zapata, Farabundo Martí y Fidel Castro eran mayormente ?bandas armadas? porque no siguieron sus preceptos de votar ?en blanco?. Ellos no se rebelaron contra un invasor extranjero (aunque había en abundancia capital, consejeros militares y sofisticadas armas extranjeras). Me temo, Pepe, que su criterio político negaría las grandes figuras y los hechos emancipadores del siglo XX. Estos referentes revolucionarios continuarán ilustrando a millones de personas en lucha contra los tiranos después de que sus entrevistas y opiniones sean relegadas al cubo de la basura de la historia.
Pero dejemos por un momento a un lado su infortunada amnesia histórica. Discutamos de las guerrillas en Colombia, en particular de las FARC. Estas fueron formadas por 46 activistas campesinos en 1964, quienes, después de numerosos esfuerzos por construir comunidades productivas pacíficas, sufrieron persecución y fueron testigos de la destrucción de sus cosechas, sus casas y sus ganados por parte del ejército, al tiempo que eran asesinados sus familias, amigos y vecinos, todo ello bajo un régimen civil electo, oligárquico y represivo, puede estar seguro, bajo mando colombiano asesorado por fuerzas especiales norteamericanas. ¿Debieron ellos haber vertido cenizas en sus cabezas, esconderse en un arbusto y esperar hasta las próximas elecciones para emitir un voto en blanco? ¿Garantizaría usted sus vidas cuando fueran caminando hacia el colegio electoral? Sí, usted concede que, al principio, las FARC pudieron haber sido comunistas... ¿pero no después? Veinte años después las FARC negociaron un acuerdo de paz con el entonces presidente Betancourt, para que muchos de sus militantes y algunos de sus líderes pudieran formar un partido, la Unión Patriótica, y pudieran competir en las elecciones presidenciales y al congreso. Entre 1984-1989, más de 5 mil miembros y activistas electorales fueron asesinados por el ejército colombiano, la policía y los escuadrones de la muerte, incluidos dos candidatos presidenciales populares. Las FARC volvieron a la lucha armada.
Don José, ¿fue este el punto en que ellos dejaron de ser comunistas? ¿Deben ellos volver a emitir ?votos en blanco? ¿Dónde, desde el destierro? ¿Desde Lisboa? Está claro, Pepe, que las guerrillas volvieron a las actividades armadas porque no había ninguna otra manera para sobrevivir y continuar la lucha por lo que usted llama una ?democracia eficaz? y contra los plutócratas económicos? a quién usted condena verbalmente. Entre 1999-2001, las FARC estaban de acuerdo en suspender la lucha armada guerrillera y seguir negociaciones, una vez más, con el régimen de Pastrana. Insistieron en una zona desmilitarizada, libre de las tropas paramilitares y militares. Lanzaron un programa político de reforma agraria, control público nacional de recursos estratégicos y de grandes obras públicas para generar trabajos. Este programa fue puesto en la mesa de negociación y se convirtió en la base para negociar un acuerdo de paz y justicia. Usted seguramente recuerda esos días, sólo unos años han pasado... y sólo unos años antes de que usted fuera honrado con el Premio Nobel.
Pepe, usted recuerda ciertamente que las FARC establecieron una serie de foros públicos y talleres e invitaron a académicos, sindicalistas, granjeros y gente de negocios para que presentaran documentos y propuestas. Pepe, usted seguramente recuerda esas reformas, sobre todo la propuesta para desmilitarizar el país, en ambos lados. Dr. Saramago, usted como un escritor sabio y mundano sabe que las bandas armadas no convocan foros ni escuchan y aceptan propuestas de una pluralidad de fuentes para hacer de Colombia una democracia eficaz.
El régimen de Pastrana abruptamente rompió las negociaciones con el apoyo del gobierno norteamericano y lanzó un ataque masivo en la zona desmilitarizada. ¿Debía la guerrilla y sus partidarios campesinos haber respondido preparándose para emitir votos en blanco? ¿Hubieran sobrevivido? ¿Era el punto en el qué, en su opinión, las guerrillas se convirtieron en bandas armadas de secuestradores y asesinos? Yo soy serio, Saramago. Quiero que usted me dé su respuesta acerca de por qué la propuesta de las FARC para la reforma agraria y la desmilitarización tiene el apoyo de millones de campesinos, desposeídos y torturados por el gobierno colombiano que usted se negó a nombrar, a la que usted oblicuamente llamó la situación en Colombia.? ¿Por qué semejante discreción cuando está hablando de un gobierno terrorista como el del actual "presidente" Uribe que ha lanzado una política de tierra quemada a lo largo del país? José, ¿por qué el silencio sobre Uribe? ¿Por qué no condena la masiva presencia norteamericana en Colombia, 3 mil millones de dólares en ayuda, 800 consejeros militares, una docena de bases militares y varios miles de mercenarios pagados por el Pentágono? ¿No cuenta eso como ?invasión extranjera?, Pepe? ¿O necesita usted 10 mil millones de dólares y 5 divisiones de marines para llamarlo una ocupación militar norteamericana, para considerar a las FARC y al ELN auténticos movimientos guerrilleros y no bandas armadas de merodeadores y asesinos? Pepe, yo no lamento escribir a usted de esta manera directa y atrevida... no sólo es debido a mi estilo sino a consecuencia del enorme daño político que usted ha hecho. Los términos que usted ha usado para calumniar a las guerrillas se hacen eco de la retórica del Pentágono, de Uribe y del resto de la oligarquía colombiana. Su idioma político que inhabilita a la guerrilla en Colombia es empleado a lo largo de América Latina por las clases gobernantes contra los movimientos populares. En Brasil, Paraguay y Bolivia, los terratenientes describen a los trabajadores campesinos y movimientos de los sin tierra como vagabundos?, delincuentes y ?bandas armadas.? Saramago, ¿quién es el responsable original de esos términos; usted o los terratenientes? Pepe, terminaré diciéndole lo que pienso. La guerrilla de las FARC y el ELN son hoy, y fueron siempre,guerrillas. Están armados porque tienen que estarlo, porque Colombia necesita cambios básicos y el sistema político no permite otros medios, incluidas elecciones que se celebren sin terror ni intimidación. Usted tiene derecho a opinar, pero las circunstancias, el contexto y la sustancia de sus comentarios sólo pueden entenderse como elementos que fortalecen a los líderes terroristas y a las fuerzas militares de Colombia. Usted afirma ser comunista, pero hay muchos tipos de comunistas hoy: aquellos que robaron el patrimonio público de Rusia y se volvieron notables oligarcas; aquellos que colaboran con el brutal régimen colonial norteamericano en Iraq; aquellos que se han esforzado durante cuarenta años en las fábricas, selvas y campos de Colombia para una sociedad sin clases; y aquellos comunistas que temen al problema (imperialismo) y temen la solución (revolución popular) y hacen de todo ello una cuestión de preferencias personales.
Las ideas, como usted sabe, tienen consecuencias y sobre todo usted, José, sabe que sus palabras son seguidas por millones de sus devotos literarios. Piense antes de hablar de bandas armadas porque usted está justificando el asesinato de miles de colombianos que han escogido tomar el camino más difícil y peligroso hacia la emancipación de su país. En el pasado reciente, hemos compartido opiniones y posiciones, pero de aquí en adelante tomamos caminos divergentes.
He perdido mi confianza en usted. Usted ha defraudado mis esperanzas. Usted sigue su camino y yo sigo el mío.
Sin dolor ni pesares.
Antonio
miércoles, 1 de agosto de 2007
"A veces, cuando veo lo que pasa en el mundo, me pregunto:"¿Para qué escribo?". Pero hay que trabajar, trabajar. Trabajar y ayudar al que lo merece. Trabajar aunque a veces piense uno que realiza un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta. Porque el impulso de uno sería gritar todos los días al despertar en un mundo lleno de injusticias y miserias de todo orden: ¡Protesto! ¡Protesto! ¡Protesto!
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